Cuento Irlanda – El duende del telescopio
A Henry siempre le gusto ver las estrellas, en su telescopio.
Pero
una mañana, cuando se levantó, fue al jardín. Comenzó a ver a travez
del Telescopio, sobre el pasto. Alli pudo ver toda clase de insectos:
hormigas, vaquitas de San Antonio y muchas mas.
Estaba
muy concentrado conociendo ese hermoso y nuevo mundo. No podia creer lo
que veian sus ojos! Del otro lado del telescopio dos ojos lo estaban
mirando, con mucho detenimiento.
“¿Quien eres?”, le pregunto. “Si quieres saber quien soy, tienes que entrar al telescopio”.
Aunque
no lo podia creer. Toco el telescopio y cuando se quiso acordar estaba
deslizandose dentro de el. Cuando se dio cuenta, estaba fuera de el y en
frente de un duende que lo miraba con ojos y anteojos grandes.
Bienvenido,
le dijo. Este es mi mundo. Era increible lo que sus ojos veian.
Mariposas, árboles, cascadas, bichitos de luz volando, colores que jamas
habia visto.
El
duende lo acompano y le presento a cada uno de ellos. Se sentaron juntos
al borde de una cascada a charlar. Esto es increible, le dijo Henry. El
duende le contesto, “aqui estas por tu deseo, tu alma pura, tu nino
interior”. “Quedate con nosotros!” . “No puedo”, le contesto Henry.
Vivo con mi abuela que es muy mayor, yo la cuido. Ademas quiero que ella
sepa sober ustedes, si es que le puedo contar que estuve con ustedes.
Por
supuesto que puedes, si ella tiene viva a su nina interior, te creera.
Sino no te sientas mal. Siempre tendras tu lugar aqui. zw
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Ya era
tarde y Henry tenia que volver. Fue hasta su telescopio ingreso dentro
de el terminó saliendo, cayendo sobre el pasto de su jardin.
Alli
estaba buscandolo muy enojada su abuela. Henry donde estabas, le
pregunto, en el jardin con los duendes. “Anda Henry”, le contesto su
abuela, “ellos no existen, ve adentro que tienes que bañarte”.
Henry entrando a la casa penso, lastima que mi abuela dejo de lado a su niña, pero yo me encargare de que vuelva a encontrarla.