REIKI UNIVERSAL, Los Chakras
R E I K I
Universal
Usui, Tibetano, Kahuna y Osho
La
palabra chakra es sánscrita y significa “rueda”. En Oriente, donde los
chakras se conocen desde la antigüedad, les dan nombres exóticos.
Encontramos una vasta literatura al respecto de teorías orientales que
son, en verdad, la base del trabajo científico de investigadores
occidentales y de terapeutas. Como el Reiki trabaja, principalmente,
sobre el cuerpo energético, es muy importante conocer esos trabajos. Los
chakras son centros energéticos coloridos y redondos responsables por
el flujo energético en el cuerpo. Tienen como función principal absorber
la energía universal, metabolizarla, alimentar nuestra aura y,
finalmente, emitir energía al exterior. En Occidente los chakras son
visualizados como remolinos de energía, pequeños conos (embudos) de
energía giratoria, que funcionan como vehículos de energía o zonas de
conexión de energía, y que unen el cuerpo físico al energético,
funcionando como una especie de aparato de captación y expulsión, cuyos
vórtices giratorios permanecen en constante movimiento y tienen, en el
ser humano normal, un diámetro de 5 a 10 centímetros.
Los chakras son
responsables de innumerables acciones complejas en el cuerpo humano. A
través de los chakras perdemos energía cuando estamos ante un
sufrimiento físico y emocional, pues cada chakra es un punto colector de
una determinada zona de conflicto y desarrollo.
Los escritos
antiguos mencionan aproximadamente 88.000 chakras. Eso significa que en
el cuerpo humano no existe prácticamente un punto que no sea sensible
energéticamente. La mayor parte de ellos desempeña papeles secundarios.
Los
chakras con los que trabaja el Reiki son los siete principales y están
localizados desde la base de la columna a la parte superior de la
cabeza.
De los siete chakras principales, dos son simples; tienen
apenas un vórtice (acceso): el primero y el séptimo; en cuanto a los
otros, son dobles, y presentan vórtices anterior y posterior. El aura
humana está asociada a esos siete chakras principales.
El
funcionamiento perfecto de los chakras es sinónimo de salud perfecta,
pero la apertura de todos a todos los niveles es sinónimo de evolución;
es lo que los maestros denominan la iluminación. Existen innumerables
técnicas de apertura de los chakras; entre ellas, el Reiki tiene la
ventaja de ser una técnica suave. El tamaño de los chakras depende del
desenvolvimiento espiritual y de las vibraciones que emitimos; son
amplios, brillantes y translúcidos, alcanzando 20 centímetros de
diámetro en las personas espiritualmente desarrolladas; en las personas
más materialistas, de vibraciones más bajas o primitivas, se presentan
en colores más oscuros, opacos y con diámetro reducido. En el primer
caso, canalizan mayor cantidad de energía vital, facilitando el
desenvolvimiento de las facultades psíquicas.
Los chakras se
establecen en los canales energéticos; más precisamente, en la
intersección de los flujos energéticos conocidos como meridianos. Los
chakras giran hacia la derecha o hacia la izquierda, el sentido de
rotación cambia de un chakra a otro y de un sexo a otro; así, el chakra
básico del hombre gira hacia la derecha, expresando un modo más activo y
dominador en el ámbito material y sexual; el chakra básico de la mujer
gira hacia la izquierda, expresando una mayor receptividad a la fuerza
creadora de la tierra y a la fuerza en la expresión de las emociones.
En
la aplicación del Reiki, si se siente que fluye la energía, significa
que ese chakra presenta un defecto en la función y requiere de energía:
si usted conoce las funciones, puede comprender el estado del paciente y
saber cómo se enfrenta con la vida.
Los nombres de los chakras son
de origen oriental y en Occidente nos referimos a ellos por los números y
por el nombre de su centro físico de localización en el cuerpo humano.
Vamos a explicar a continuación los siete chakras principales, con las
funciones, colores, atributos, etc.
Cada chakra tiene un color
relacionado con su aura correspondiente, que deriva de la frecuencia de
vibración del mismo chakra; cada uno vibra con un sonido o mantra que
corresponde a una nota musical, y también se relaciona con un elemento
natural (fuego, aire, agua y tierra). En la representación oriental los
chakras se ven como un número variable de pétalos; como si fuesen
flores, en función de la complejidad de cada uno. Resumiendo, cada
chakra tiene su función y significado, y está ligado a determinados
órganos que desempeñan funciones específicas en el plano emocional,
psíquico y espiritual.
1. Primer chakra o chakra básico
El chakra básico se sitúa en la base de la columna vertebral, entre el ano y los órganos sexuales, en la cintura pélvica.
Este
chakra está abierto hacia abajo y representa la unión de la mujer y el
hombre con la tierra o con el mundo material y físico, y está vinculado
con nuestra existencia terrena, con nuestra supervivencia. Se relaciona
con el nivel de la conciencia que nos permite sobrevivir en el mundo,
con todo lo material, sólido y corporal, así como también con nuestra
energía física y con nuestros deseos de vivir en el mundo físico.
Cuanto
más abierto y vitalizado se encuentre este chakra, más elevada será
nuestra energía física (disposición). Y así estaremos bien enraizados, y
viviremos con determinación y constancia en nuestras vidas. Por eso
están concentradas en él las cualidades que tienen que ver con la tierra
y los medios de supervivencia, como, por ejemplo: el alimento, el aire,
el agua, los recursos económicos, el trabajo o el empleo, la capacidad
de lucha, ganar y gustar del dinero, luchar por la realización de sus
ideales y deseos, tener rumbo y orientación y no depender de otras
personas; es decir, todo los que es necesario para nuestra existencia.
Si
el reikiano siente que el primer chakra necesita mucha energía, puede
diagnosticar fácilmente que el paciente tiene dificultades en una o en
todas las cualidades indicadas anteriormente.
El color de este chakra
es rojo o negro; así, usando estos colores, su energización puede ser
acelerada. Su elemento correspondiente es la “tierra”, y su sonido
correspondiente es el Lam.
Su centro físico corresponde a las
glándulas suprarrenales, que producen la adrenalina, y que tienen la
función de regular la circulación y equilibrar la temperatura del
cuerpo, preparándolo para reacciones inmediatas.
El desequilibrio del
chakra básico produce físicamente anemia (deficiencia de hierro),
leucemia, problemas de circulación, presión baja, poca tonicidad
muscular, fatiga, insuficiencia renal, exceso de peso.
Los bloqueos
en el chakra básico frecuentemente desembocan en síntomas y actitudes
mentales, como pacifismo extremo (“¡yo no consigo hacer mal ni a una
cucaracha!”), miedo existencial (“¡nadie con conciencia sana podría
tener hijos actualmente!”), agresión excesiva (“vamos a agredir a este
loco nauseabundo!”), miedo a la muerte (“¡no quiero correr ningún
riesgo!”), problemas con el planeamiento del tiempo (“¡no sé por qué
estoy siempre atrasado!”), impaciencia (“¿por qué ese idiota no se quita
del medio?”) y dependencia (“¡no consigo vivir sin él/ella!”). Es el
chakra que capta la energía para mantener en nuestro cuerpo la columna
vertebral, los riñones, los huesos, los dientes, el intestino grueso, el
ano y el recto.
2. Segundo chakra o chakra del ombligo
El
chakra del ombligo se localiza en la zona del mismo nombre, está
abierto hacia delante y tiene también un vórtice posterior; es el chakra
de la propagación de la especie y, por lo tanto, de la reproducción.
Como consecuencia lógica representa las relaciones afectivas, en lo que
concierne al placer sexual. Es el chakra que concentra las cualidades
que tienen que ver con la sexualidad, la curiosidad, la búsqueda
creativa del placer material, el gusto por las cosas bellas, por el
arte, por las emociones y, obviamente, las relaciones con otros
individuos. Por ejemplo: el amor sexual, la apertura hacia cosas nuevas,
las relaciones afectivas, amorosas y sexuales.
Es un chakra
fundamental, cuya actividad correcta nos permite amar la vida, haciendo
que sea más placentera. Si funciona mal, puede transformar la vida en un
pequeño “infierno” personal que termina reflejándose en las personas
con las que vivimos y nos relacionamos.
Este chakra es la sede de los
miedos, de los fantasmas y fantasías negativas vinculadas a la
sexualidad, y del comportamiento hacia el sexo opuesto.
Los bloqueos
en el centro sexual devienen frecuentemente en síntomas mentales, como
miedo de la proximidad física (“¡no me toques!”), y repugnancia por el
cuerpo (“¡el sexo es para los animales; los seres humanos nacieron para
algo más elevado!”), manía de limpieza, incomprensión (“¡no entiendo!”),
una mente muy centrada en la razón (“¿para qué sirven los
sentimientos?”), énfasis excesivo en sentimientos impulsivos (“¿para qué
reflexionar?, ¡Yo actúo por instinto!”), desórdenes rítmicos (“¡ni sé,
ni puedo bailar!”), (“¿por qué sufro siempre de dolores menstruales?”),
(“¡prefiero trabajar de noche!”), aislamiento (“¡casamiento y relación
no me sirven de nada!”), frigidez, impotencia, falta de apetito sexual
(“¡no necesito sexo, no veo lo que los demás obtienen de ello!”), miedo
de caerse (“¡nunca saltaría de un trampolín!”). La afirmación “no tiene
alegría de vivir”, resume la condición de un chakra sexual desordenado;
los bloqueos en ese chakra acaban frecuentemente en síntomas físicos,
como enfermedades relacionadas con los fluidos del cuerpo (laringe,
linfa, saliva, bilis) o con órganos procesadores de esos líquidos
(riñones, vejiga, glándulas linfáticas). Si los dos chakras de la esfera
“tierra” (básico y del ombligo) no estuviesen abiertos en todos sus
aspectos, los otros chakras no podrán abrirse completamente y
funcionarán de un modo muy restringido. Esos temores pueden perjudicar
la experimentación de placer material, en un sentido amplio y el gozo
pleno de la vida.
En el cuerpo, está dirigido hacia los órganos
reproductivos; las glándulas correspondientes son los ovarios en la
mujer y los testículos y la próstata en el hombre. Su color es naranja,
su elemento es el agua y el sonido correspondiente Vam.
3. Tercer chakra o chakra del plexo solar
Se
localiza en la zona del diafragma, en la boca del estómago, un poco por
encima del estómago, ligeramente a la izquierda. Está abierto hacia
delante, y posee también un vórtice posterior.
Representa la
personalidad, y en él están concentradas las cualidades de la mente
racional y personal, de la vitalidad, de la voluntad de saber y
aprender, de la acción de poder, del deseo de vivir, de comunicar y
participar. Es el punto de conexión con otras personas. Se trata de un
chakra poderoso, que promueve la autoaceptación. A través de su plena
armonía encontramos y vivimos con plenitud nuestros atributos físicos y
mentales; nos movemos en la sociedad con desenvoltura y armonía.
El tercer chakra es el que más se relaciona con nuestro ego y por eso absorbe mucha energía de los dos primeros.
Voluntad
y poder representan para nosotros, en la sociedad actual, una llave del
éxito, pero también puede implicar que, con el deseo de mejorar de
posición social, lleguemos a menospreciar a nuestros semejantes,
imponiéndonos sobre los demás, con el objetivo de obtener lo que nos
interesa. El egoísmo obstruiría, desequilibrando o desarmonizando los
chakras superiores y consecuentemente, echaría a perder nuestro proceso
evolutivo.
Ese chakra controla el estómago, la musculatura abdominal,
el hígado, la vesícula, el bazo y el páncreas, las secreciones
gástricas desordenadas y las disfunciones de las glándulas salivares.
Si
el chakra estuviese falto de armonía, podrá alimentarse un sentimiento
de inferioridad, y podrán disminuir las capacidades mentales tales como
la lógica y la razón, aumentando, como consecuencia de ello, la
confusión y el sentimiento de inseguridad, con lo que la persona puede
generar patologías, tales como diabetes, desórdenes en el tracto
digestivo, alergias, sinusitis, insomnio, además de la separación entre
amor y sexo.
Los bloqueos en el plexo solar acaban frecuentemente en
síntomas y actitudes mentales, como pretensiones de poder y control (“mi
marido”, “mi mujer”, “mi hijo”, “mi dinero”), ambición (“la vida no
tiene valor si no logro una función más elevada”, “un empleo mejor”,
“una amante”, “si no cambio el coche todos los años”), gasto compulsivo
(“¡necesito desesperadamente joyas o ropas nuevas!”), ansiedad de
consideración (“¿qué voy a hacer si mi patrón me despide?”, “si no
apruebo las oposiciones”, “¡si tuviese que vender el coche nuevo!”), y
de envidia (“¡Ese individuo tiene un BMW nuevo!”).
Su centro físico
corresponde al páncreas, cuya función es la transformación y digestión
de los alimentos; el páncreas produce la hormona insulina, equilibradora
del azúcar en la sangre y transforma los hidratos de carbono que,
además de aislar las enzimas, son importantes para la asimilación de
grasas y proteínas. El color de este chakra es amarillo, su elemento es
el fuego y su sonido es Ram.
4 Cuarto chakra o chakra cardíaco
El
chakra cardíaco se localiza en la parte superior del pecho, en la zona
del corazón, ligeramente a la izquierda; está abierto hacia delante,
teniendo también un vórtice posterior; representa el amor incondicional
que nos permite amar enteramente y sin condiciones. Cuando está activo,
nos relacionamos con todo y con todos, aceptando tanto los aspectos
positivos como los negativos, y siendo capaces de dar amor sin esperar
nada a cambio. Es el chakra situado en el medio; un puente de
transferencia de energía entre los chakras inferiores y superiores. Es
el chakra por el que pasa toda la energía que deseamos entregar a los
demás.
Únicamente si está abierto y vitalizado, podremos brindar
energía de curación (Reiki). Por ello, algunos reikianos, tras la
activación, sienten fluir la energía con mayor intensidad, debido a que
poseen un chakra cardíaco más armonizado que el de las demás personas.
El centro físico de este chakra corresponde al timo, cuya función es
regular el crecimiento (en los niños), dirigir el sistema linfático,
estimular y fortalecer el sistema inmunológico; damos un sentido pleno a
nuestra existencia si trabajamos bien este chakra de amor y compasión.
Cuando
nos encontramos desequilibrados y sin armonía no somos capaces de amar;
pensamos que el prójimo, el destino y Dios son incompatibles con
nosotros; podemos llegar a desarrollar mecanismos violentos de respuesta
a los demás. En lugar de solicitar ayuda de ellos, el lema pasa a ser:
“Yo contra todos”, lo que vuelve inarmónico instantáneamente al cuarto
chakra.
Los bloqueos en el chakra cardíaco devienen frecuentemente en
síntomas y actitudes mentales como la imposición de condiciones al amor
(“¡Si no haces lo que quiero, me voy a separar de ti!”), de amor
sofocante (“¡Hijo querido, yo sólo quiero lo mejor para ti!”), de
egoísmo (“¡Tienes que estar aquí en caso de que yo necesite ayuda!”).
Su
desarmonía produce patologías tales como: síndrome de pánico,
calambres, acidez, palpitaciones, arritmia cardiaca, rubor, presión
alta, enfermedades de los pulmones, problemas con el nivel de
colesterol, intoxicación, tensión y cáncer. Su color es el verde, su
elemento el aire y su sonido es el yam.
5. Quinto chakra o chakra de la laringe
Se
localiza en medio de la garganta, está abierto hacia delante, y tiene
también un vórtice trasero. Es el chakra de la comunicación externa y el
comienzo de la comunicación interna (clariaudiencia) y autoexpresión;
gobierna la postura del cuerpo.El chakra laríngeo es el chakra de la
comunicación, de la creatividad, del sonido y de la vibración, de la
capacidad de recibir y asimilar y se relaciona con los sentidos del
paladar, audición y olfato, y es el umbral de la alta conciencia y de la
purificación y es por medio del trabajo de este chakra como podemos
iniciar el camino espiritual; en consecuencia, como nos ponemos en
comunicación con nuestra esencia superior.
Cuando está abierto y
armonizado, somos conscientes de la responsabilidad de nuestro
desarrollo en todos los sentidos, desde nuestras necesidades materiales
hasta las espirituales. Nos facilita la comprensión de cuál es nuestro
papel en la sociedad y en el trabajo, y nos ocupamos en conseguir el
máximo posible de satisfacción.
Es el centro psicológico de la evolución de la creatividad, responsabilidad, iniciativa y autodisciplina.
Cuando
está en desarmonía, aparece el miedo de la desaprobación social de
nuestros semejantes, miedo al fracaso en la vida social, y nos
convertimos en seres potencialmente agresivos; adoptando una actitud
instintiva de defensa propia, podemos ser llevados a escondernos en el
orgullo para poder soportar la carencia de éxito.
Su desequilibrio
produce patologías tales como: susceptibilidades a las infecciones
virales o bacterianas (amigdalitis, faringitis), resfriados, herpes,
dolores musculares o de cabeza, en la base del cráneo (nuca), con
gestión linfática, problemas dentales y endurecimiento de los maxilares
(bruxismo).
Los bloqueos en el chakra laríngeo producen
frecuentemente síntomas físicos como la ronquera (“no consigo hablar
mucho tiempo sin quedar ronco”), la persona tiene dificultad de
comunicarse, tartamudea, sus palabras son atropelladas, su cabeza está
caída hacia abajo, su mandíbula se orienta en la dirección de la
laringe.
Cuando existe hiperactividad de este chakra, el individuo es
ronco, habla con voz aguda y estridente y puede transformarse en un
demagogo; discute sólo por discutir, gusta de discutir, quiere cambiar
al mundo de acuerdo con sus ideales; el individuo tenderá a mantener la
cabeza erguida con la nariz “hacia el aire”.
Ese chakra participa de
cualquier desequilibrio psicofísico; su centro físico corresponde a la
tiroides, que desempeña un papel importante en el crecimiento del
esqueleto y de los órganos internos, regulando el metabolismo, regula el
yodo y el calcio en la sangre y en los tejidos. Su energía también es
responsable de la parte inferior del rostro, nariz y aparato
respiratorio, tráquea, esófago, cuerdas vocales, laringe y sistema
linfático. Su color es el azul, su elemento el éter y el sonido es el
Ham.
6. Sexto chakra o chakra frontal
El
chakra frontal es el chakra de los sentidos, y es responsable por la
energía de la parte superior de la cabeza, (encima de la nariz), parte
craneal, ojos y oídos. El chakra frontal, el tercer ojo, se localiza en
medio de la frente, en el entrecejo, justo encima del nivel de los ojos;
está abierto hacia delante, teniendo también un vórtice trasero. El
sexto chakra representa la intuición, la evidencia y la audiencia en el
campo de la paranormalidad.
Cuando está en desarmonía puede afectar
esos órganos, además de colocarnos en una situación confusa, en la que
las ideas y los conceptos no tendrán una correspondencia con la
realidad, obstruyendo nuestras ideas creativas; nos quedamos sin
raciocinio lógico y sin capacidad de poner en práctica nuestras ideas.
Percepción,
conocimiento y liderazgo son prerrogativas de este chakra, que nos
permiten entrar en el mundo del lo aparentemente invisible mediante la
percepción extrasensorial; a través de él, también emitimos nuestra
energía mental. Actúa directamente sobre la pituitaria (hipófisis), que
dirige la función de las demás glándulas.
Su color es el azul índigo,
está ligado al cuerpo áurico mental, no tiene elemento correspondiente
en el mundo físico, y su sonido es el Om.
Los bloqueos en el chakra
frontal son motivados por su hiperactividad y causan síntomas tales como
falta de objetivo, inestabilidad de vida (“¡no sé por qué vivo!”),
alienación del trabajo (“¡no importa el trabajo, siempre que se gane un
buen salario!”) y miedo a las apariciones, espíritus, fantasmas, etc.
Algunos
otros síntomas típicos son: desempleo permanente (inestabilidad
profesional), cambios de residencia constantes, relevo continuo de
compañeros amorosos, vestirse de acuerdo con la tendencia de la última
moda, adoración de ídolos, fanatismos y hechos semejantes, falta de
opinión, ausencia total de interés por cualquier cosa, y falta de
iniciativa.
La afirmación “No encuentra su camino”, resume la condición de un chakra frontal desordenado.
Cuando
se halla en desequilibrio, produce patologías tales como: vicios de
droga, alcohol, compulsiones, problemas en los ojos (ceguera, catarata),
sordera.
7. Séptimo chakra o chakra coronario
El
chakra coronario está localizado en la parte superior de la cabeza;
está abierto hacia arriba con un único vórtice; representa la
comprensión y la conexión con energías superiores. Está asociado a la
conexión de la persona con su espiritualidad y a la integración de todo
el ser físico, emocional, mental y espiritual. Es el chakra más
importante, y es el eslabón entre la mente espiritual y el cerebro
físico, relacionándose con nuestro ser total y con la realidad cósmica.
Tiene
una forma distinta de la de los demás chakras, con intensas radiaciones
luminosas y translúcidas. En virtud de hallarse exactamente en la
condición de semejante al universo, al todo, al cosmos, a Dios, no tiene
sonido correspondiente en el mundo físico; está hecho de silencio puro
de la formación de los mundos. Llegar a la apertura y a la plena
conciencia de este chakra conduce a la perfección del ser, pero
solamente se llega a ésta después de la apertura y la conciencia de
todos los otros chakras.
El séptimo chakra es luz de conocimiento y
conciencia; es visión global del universo; es nuestro camino de
crecimiento, haciendo que podamos alcanzar la serenidad espiritual y la
completa conciencia universal.
El color de este chakra es blanco, dorado o violeta; corresponde a la glándula pineal, que actúa en el organismo como un todo.
Cuando
se encuentra en equilibrio nos permite experiencias muy personales; las
sensaciones van más allá del mundo físico, creando en el individuo el
sentido de totalidad, de paz y fe, dando un sentido propio a su
existencia.
La falta de equilibrio del séptimo chakra acarrea como
consecuencia una pubertad tardía, y falta de comprensión de la parte
espiritual, tanto propia como ajena, y, por consiguiente, una visión
materialista de la existencia. La persona no tendrá conexión con su
espiritualidad y generará patologías tales como: insomnio, jaquecas,
desórdenes en el sistema nervioso, histeria, posesión, obsesión,
neurosis y disfunciones sensoriales.
Formación de los bloqueos en los chakras
Los
bloqueos energéticos, verdaderos nudos energéticos generados por
sentimientos negativos, se fijan primeramente, y con bastante
intensidad, en los chakras, produciendo el “atascamiento” de los mismos,
provocando que las energías no fluyan, y sacándonos así del estado de
armonía. Los chakras congestionados no pueden irradiar la energía de
forma correcta, forzándose a una actividad exagerada para el
mantenimiento de las energías a niveles satisfactorios.
A través de técnicas diversas, entre ellas el Reiki, podemos disolver esas estructuras emocionales negativas.
Disolución de los bloqueos con el Reiki
La
acción de la energía vital del universo, a través de la frecuencia más
alta de vibración, disuelve esos bloqueos cuando el Reiki recorre los
meridianos, los canales eléctricos, los nadis y los chakras, permitiendo
la liberación y armonización de los chakras de manera gradual y
uniforme.
Durante el proceso de limpieza energética, las energías
bloqueadas eliminadas vuelven a nuestra mente consciente, provocando que
regresemos a la escena donde vivenciamos la situación desagradable que
generó tal bloqueo (resentimiento, rencor, celos, rabia, etcétera).
Muchas veces incluso se pueden manifestar como síntomas de la
disolución, enfermedades físicas a las que no se les destruyó su molde
energético totalmente. Durante ese periodo podemos tener la impresión de
que nuestra situación empeoró. Con la intensificación de la aplicación
del Reiki convertiremos este periodo en algo menos traumático,
acordándonos siempre de que algunas liberaciones son más lentas que
otras, y, de este modo, nos liberamos definitivamente de esas
disfunciones.
Meridianos y nadis
Según
la cultura china, los meridianos son los canales energéticos que
recorren el cuerpo humano y conducen la energía vital. Cada uno de los
meridianos está relacionado con un órgano y con una función, los cuales,
a su vez, están relacionados con el principio chino del Yin y el Yang.
Cuando la energía que los recorre se halla desequilibrada es posible
reequilibrarlos estimulando los meridianos en diversos puntos, y ese es
el principio de la acupuntura, del “Do-in” y del Shiatsu.
Los nadis
son tres: Sushumna, Ida y Pingala. Ida y Pingala tienen la capacidad de
captar el prana (energía vital) directamente del aire, a través de la
respiración, y expedir tóxicos durante la exhalación. De ello se deduce
la importancia de una buena práctica respiratoria.
Ida es el canal
conductor de energía lunar (tranquilizadora). Ese canal básico comienza
en el lado izquierdo del chakra básico y termina en la parte superior
izquierda de la nariz.
Pingala es el canal conductor de energía solar
(estimulante). Ese canal comienza en el lado derecho del chakra básico y
termina en la parte superior derecha de la nariz.
Sushumna es el
canal por medio del cual se procesa el descenso y la subida de energía
cósmica. Todos los chakras tienen sus “raíces” en ese canal, que va
desde el chakra coronario al chakra básico.
